Serie sobre los obstáculos kármicos
Voz y clase social: por qué los trabajadores suelen tensar la garganta en vez de usar la voz diafragmática
Voz y clase social: por qué quienes trabajan por un sueldo suelen hablar con la garganta tensa en vez de usar la voz diafragmática
En las redes sociales abundan las técnicas para enseñar a tener una voz agradable: practicar la respiración abdominal, la voz diafragmática, la resonancia torácica, el jadeo de perro, soplar con una pajita dentro del agua, etcétera. También hay mucha gente que enseña a hablar despacio, con aplomo y sin extenderse demasiado.
En realidad, que la gente corriente suela hablar tensando la garganta en su vida cotidiana, en vez de usar la voz diafragmática, no se debe en la mayoría de los casos a que no sepa hacerlo, sino a factores de poder, más que fisiológicos.
Uno. Posición y papel social
Hablar con la garganta tensa es una actitud de sumisión desde una posición subordinada. Ante quienes ocupan una posición superior y ante otras personas —clientes, personas difíciles con las que hay que conseguir lidiar, etc.—, se inclina el torso hacia delante, se elevan los hombros, se tensa la voz, se sube el tono y se habla con rapidez y vehemencia. Así se transmiten nerviosismo, urgencia e interés para agradar, mostrarse inofensivo y amoldarse al otro. Además, suelen abundar las muletillas innecesarias y repetidas: «Sí, sí, sí», «Así es, así es, así es».
Si se usa una voz diafragmática relajada, grave y pausada, puede parecer que uno tiene demasiada autonomía y un yo demasiado afirmado, y resultar, por el contrario, demasiado imponente. Salvo que la otra persona le tenga aprecio.
Muchos jefes y dirigentes utilizan deliberadamente una voz diafragmática pausada, grave y firme para mostrar autoridad. «Las personas de alto rango hablan con parsimonia»: controlar el ritmo de la conversación es una prerrogativa de quien tiene más poder.
Prueba estos dos tonos: a. Decir deprisa y con la garganta tensa: «Señor Wang, esto es solo un pequeño detalle». b. Con una voz diafragmática pausada: «Señor Wang, esto es solo un pequeño detalle».
Dos. La voz y las relaciones
Muchas personas se acostumbran en su familia de origen a hablar con la garganta tensa para complacer a los demás. No consiguen hablar de forma relajada, natural y pausada. Esto también refleja la naturaleza de sus relaciones familiares. Muchas personas también intentan contentar a su pareja hablando con la garganta tensa, lo que revela asimismo una relación poco saludable. Muchas veces se trata de un estado de respuesta al estrés asociado al trastorno de estrés postraumático complejo (TEPT-C).
Cuatro. La autonomía personal
Para que una persona corriente pase de hablar habitualmente con la garganta tensa a usar una voz diafragmática relajada, cálida y natural, lo fundamental es reforzar su autonomía personal: sentirse a gusto consigo misma, segura y serena; dejar de complacer y amoldarse a los demás; alejarse de los entornos y las personas que la llevan a forzar la voz, y de los entornos y las personas que la convierten en objeto. Es un claro ejemplo de acercarse a lo que nos hace prosperar y alejarse de lo que nos limita. Desarrollar los estudios, la carrera profesional y las relaciones sociales que nos aportan algo positivo.
Sé exigente al elegir a quién dejas entrar en tu vida y benevolente contigo mismo.