Psicología de Marx y Zhuangzi Filosofía de Marx + Zhuangzi · Todos somos plenos por naturaleza

Serie sobre el sí mismo y la psicología

Consejos sobre el sueño basados en la experiencia

Mi experiencia es que el cansancio tanto físico como mental facilita el sueño (se trata de gastar energía de forma moderada; llegar al agotamiento ya es pasarse). 1. El ejercicio físico por sí solo puede hacer que uno se sienta alegre, entusiasmado, estimulado por la novedad y con altibajos emocionales, lo que, por el contrario, dificulta conciliar el sueño. A veces pasa lo mismo al viajar. 2. La actividad intelectual por sí sola puede dejar la mente revuelta; y el cuerpo, tras pasar mucho tiempo sentado, carece de movimiento y tiene energía de sobra, pero a la vez está cansado. Ese también es un estado de desajuste que dificulta dormir. 3. Por eso procuro ajustar la proporción entre el gasto de energía mental y física. Una mudanza supone varios retos a la vez, intelectuales, físicos y anímicos, y facilita el sueño. 4. Pero a menudo me excedo un poco en el esfuerzo mental o físico y termino agotado. En esos momentos salgo a pasear para relajar el cuerpo y la mente; un cansancio moderado facilita el sueño. 5. Aun así, lo mejor es combinar actividad y descanso manteniendo una buena conciencia de mi estado general: con energía, serenidad interior y sin ansiedad, el sueño llega de forma natural. No hace falta andar castigándose.

Añado algunas cosas más:

I. Factores psicológicos

  1. Salir a pasear es un método que recomiendo especialmente: es estupendo para el cuerpo y la mente, y también para dormir. Cuando me encuentro muy mal física y mentalmente y no tengo ningún otro recurso, recurro a este método que sirve para todo.
  1. El estado psicológico tiene mucho que ver con los problemas de sueño.

a. Algo habitual entre los jóvenes es que su vida durante el día esté demasiado marcada por la alienación y la objetivación: no son ellos mismos y les falta una experiencia existencial de ser sujetos de su propia vida. Esa falta de satisfacción interior hace que por la noche estén inquietos y sobreexcitados, busquen cosas que hacer y se pongan a mirar el móvil para compensar la sensación de vacío del día. En el fondo, es un desafío existencial. Ya lo he analizado bastante en otros artículos, así que no me extenderé aquí.

b. En las personas de mediana edad, en cambio, suele haber más cuestiones psicológicas que las atormentan, y hay que buscar la manera de resolverlas.

  1. Esto también me lleva a reflexionar sobre lo importante que es quererse y ser uno mismo.
  1. El ruido y la sensibilidad al ruido son, sin duda, un gran desafío para quienes vivimos en la época actual.

El ruido también me hace sufrir mucho y me genera una gran impotencia. Pero mejorar mi estado interior sí me ha ayudado con la sensibilidad al ruido. Antes, cuanto más ansioso y tenso estaba, cuanto más me resistía, más problemática se volvía esa sensibilidad.

Estos dos últimos años mi estado interior ha mejorado mucho, y mi sensibilidad al ruido también ha disminuido considerablemente. El lugar donde vivo ahora es, en realidad, bastante ruidoso, y a veces el ruido me lleva al límite, pero, en conjunto, ya no es un problema que me haga sentir que estoy perdido. No me gustan los tapones para los oídos, así que me compré unas orejeras industriales de 3M. Aíslan muy bien del ruido y, aunque al principio apretaban demasiado y resultaban incómodas, y tampoco facilitan acostarse de lado, en muchas ocasiones son muy prácticas.

  1. Mejorar el estado interior tiene que ver con todo ese trabajo espiritual: dejar de buscar fuera, reducir la codicia, la aversión y la ignorancia, reducir el pequeño yo, el ego, cultivar la quietud interior, aceptar y reconciliarse, permanecer en la serenidad y la no acción, dejar que las cosas sigan su curso natural y encontrar la serenidad del yo más íntimo.

II. Factores físicos

  1. No beber agua ni comer después de las 7 de la tarde y procurar que la cena sea ligera reduce la carga para los sistemas digestivo y urinario, lo que favorece el sueño.
  1. La dificultad para ponerse a ducharse

Hay una pequeña situación curiosa: nos da pereza ducharnos y, además, tememos que la ducha nos despeje y luego no podamos dormir; pero, si no nos duchamos, sentimos el cuerpo sucio y no queremos meternos en la cama. En realidad, no hace falta tener miedo: después de ducharse uno se siente muy a gusto y le resulta más fácil dormir. Otro pequeño truco cotidiano es ducharse temprano, hacia las siete o las ocho de la tarde, cuando todavía se está más despejado. Muchas veces, con poca conciencia de nuestro estado y poca energía, vamos dando vueltas hasta las once o las doce de la noche y acabamos mirando el móvil en un estado de mucha inquietud, lo que dificulta ponerse a ducharse.

La cuestión de la hora de la ducha también muestra lo importante que es conocer nuestras curvas de energía y de conciencia de nuestro propio estado.

  1. Una temperatura moderadamente baja facilita el sueño.